Cede

Lao Tzú recomendaba vivir tal como lo hacen las plantas, decía que si venía la tormenta, que cedieras. ¿Contra qué vas a luchar? ¿Contra qué luchas? Vas a encontrar que la tormenta te limpia, limpia tu suciedad y, una vez que la tormenta pase, volverás a erguirte sobre tus pies -- refrescado, reverdecido.

No permanezcas erguido siempre, aprende a doblarte. No seas un egoísta, aprende a ser humilde. Permaneciendo rígido y erguido es una señal de ancianidad, mientras que el flexionarse, el ceder, es una característica de la niñez. Un hombre viejo no puede doblarse. Sus huesos se han endurecido, se han vuelto rígidos. Un niño es suave y se dobla fácilmente. Un niño se cae con frecuencia, pero se vuelve a parar igualmente rápido. ¿Por qué quieres ser viejo? ¿ Por qué buscas paralizar tu vida interior? ¿Por qué no quieres ser como un niño pequeño? Cuando un hombre se enamora, se vuelve niño nuevamente. Nuevamente aprende a ceder, nuevamente se vuelve suave. Entonces, todos los miedos y parálisis desaparecen.

¿Sabes lo que es este miedo? ¿Sabes por qué estas temeroso de ceder? Es porque te preguntas, "Qué le pasará a mi prestigio si me doblo, si cedo?