Glorificación

El primer paso consiste en ignorar la verdad. Si esto no tiene éxito, el segundo paso consiste en crucificarla. Si aún esto no tiene éxito, entonces el tercer paso consiste en glorificarla.

Al comienzo, Jesús fue ignorado simplemente como un joven loco; pero ellos no pudieron ignorarlo por mucho tiempo, ya que la verdad no puede ser ignorada...

Y siempre que crucificas la verdad, más adelante comienzas a sentir que hiciste algo malo, algo totalmente malo. Comienzas a sentirte culpable, de ahí el Cristianismo. Entonces la glorificación toma lugar; entonces tienes que compensar. Esta es la simple ley de la compensación: has crucificado a Jesús, ahora te sientes culpable de que has hecho algo realmente malo. Has crucificado a un hombre inocente sin motivo alguno...

Yo no glorifico a Jesús. Yo nunca lo ignoré, en primer lugar; en segundo lugar, yo nunca lo crucifiqué, por qué habría de glorificarlo? Yo lo amo! la glorificación no es amor, es compensación. Simplemente es tratar de cubrir tu culpabilidad. La gente que comprende el amor no glorifica.

Mis sannyasins no me glorifican, ellos me aman. Ellos me aman totalmente pero no existe ninguna glorificación. El amor nada conoce de la glorificación, es el odio el que glorifica. Es un poquito difícil de entender, ya que comúnmente pensamos que aquellos que glorifican a Mahavira son los que aman a Mahavira; y que aquellos que glorifican a Buda son los que aman a Buda. Esto no es así. Estos son la misma gente que al comienzo trataron de ignorar, luego trataron de matar, y ahora están glorificando. La gente que entendió, amaron en primera instancia.

Cuando tú ves la verdad, si tienes ojos para ver y oídos para escuchar, si tienes un corazón para sentir, inmediatamente te enamoras. Esto ocurre al instante! No hay forma alguna de volver atrás. Y el amor no es una glorificación. El amor es un encuentro, una fusión, un disolverse. El discípulo se convierte en uno con el Maestro..., sintonizado, en profunda armonía. Su corazón late al mismo ritmo, él respira al mismo ritmo. El se olvida de quién es el Maestro y quién es el discípulo. La unicidad se hace tan absoluta, cómo puedes glorificar? No existe separación alguna! Para la glorificación tú tienes que estar separado.


Osho,
The Book, serie I, pág. 573
Traducción de Ma Sat Savya, 29/feb/96
Levittown, Puerto Rico